Preguntas Frecuentes

Take Action | Preguntas Frecuentes

Preguntas Frecuentes

¿Quién está matando a los delfines en el Japón?


Con bastante frecuencia nos enfrentamos el comentario: "¡Los Japoneses están matando a las ballenas y a los delfines!"  Pero no es el pueblo Japonés que está haciendo ésto. La captura de delfines en la pequeña aldea de pescadores llamada Taiji, por ejemplo, es realizada por aproximadamente 26 pescadores. Ellos matan a los delfines atrapados con autorización de permisos concedidos de su gobierno.  A rededor de otras dos docenas de personal ayudan con la matanza en la playa, faenando la carne, y distribuyendo la carne. La mayoría de las personas de la aldea de Taiji no tienen nada que ver con la caza. Además la gran mayoría de la gente en Japón desconoce la matanza anual de delfines autorizada por su gobierno.

¿Cuáles son las especias que matan y cuántos?

En el año 2011, según la Agencia de Investigación de Pesca del Gobierno del Japón unos 19.300 permisos fueron extendidos para realizar la matanza de delfines, marsopas y otros cetáceos pequeños a lo largo del Japón.  (En el momento de realizarse la filmación del documental estadounidense “The Cove”, el número anual de permisos emitidos superaba 23.000 permisos.)  La cantidad de la matanza en el Japón varía de año en año.  (En el año 2007, por ejemplo, se reportó la matanza de 13,107 delfines y cetáceos pequeños en las aguas del Japón.  Estas cifras no incluyen la matanza de ballenas grandes por el Japón bajo los supuestos permisos “científicos” de caza de cetáceos extendidos para la caza de ballenas en el los Océanos del Pacífico Norte y de Antártica.)  El numero de la masacre de delfines ha estado decayendo, debido en parte a los esfuerzos exitosos efectuados por la Campaña Japonesa de Salvar a los Delfines y de otras organizaciones anti-caza de delfines, con el fin de reducir las ventas de carne de delfín y de ballenas en los mercados del Japón. Otros motivos de la reducción del índice de matanza se debe a que los pescadores japoneses están haciendo desaparecer los delfines, y por lo tanto simplemente ya no hay la misma cantidad para matar.  Aproximadamente 1.200 a 1.800 de estos delfines asesinados sucede en la supuesta cacería y matanza de delfines Taiji, también  denominada la “pesca de arreado”.  El número de delfines asesinados está en declive desde que se implementó nuestra Campaña de Anti-Caza de Delfines en el Japón. Los demás son asesinados con arpones de mano lanzados desde pequeñas embarcaciones en el mar alrededor de la costa del Japón, en particular en los puertos del norte del Japón.

Las especies de delfines y cetáceos  que son el objeto de esta matanza/cacerías incluyen:

Delfín listado (Stenella coeruleoalba)
Tursiops o "delfines nariz de botella"
Delfín manchado tropical (Stenella attenuata)
Delfín gris (Grampus griseus)
Calderones o ballenas piloto (Globicephala)
Delfín de hocico estrecho o de dientes rugosos (Steno bredanensis)
Falsa orca u Orca negra (Pseudorca crassidens)
Delfín del Pacífico de lados blancos (Lagenorhynchus obliquidens
Zifio de Baird (Berardius bairdii).
Marsopa de Dall (Phocoenoides dalli)

¿Porqué se lo denomina "pescadería de arreado"?

El término " pescadería de arreado" derive su nombre del método de arrear los delfines dirigiéndolos a una ensenada o bahía designada para su masacre. En lo posible evitamos usar el término "pescadería de arreado", ya que conlleva a que muchos piensan que estamos hablando de peces en vez de mamíferos marinos grandes. Por lo tanto, lo denominamos "cacería de arreado de delfines". La cacería anual de delfines por sistema de arreado forma parte de la cacería de ballenas en las aguas costaneras.

¿Cuándo sucedió la más reciente cacería de arreado de delfines?

Durante varios años, la cacería de arreado de delfines en Taiji se ha llevado a cabo desde el primero de octubre hasta el mes de marzo. Sin embargo, en recientes años, los cazadores de delfines en Taiji han iniciado su temporada de matanza de delfines más precozmente– el primero de septiembre.

En los últimos años, los cazadores de delfines, debido a la falta de demanda para la carne de delfín en el Japón, han concluido sus temporada de cacería un mes antes–o sea al final del mes de febrero en vez del final de marzo.  De nuevo, nosotros consideramos que nuestra Campaña y los esfuerzos de otras organizaciones anti-caza de delfines donde hemos resaltado los peligros y riesgos de ingerir niveles de mercurio en la carne contaminada de mercurio ha sido parte de la reducción de demanda de carne de delfín, y por lo tanto, las cacerías anuales, están decayendo en tamaño y cantidad.

¿Cómo atrapan a los delfines?

Los pescadores de Taiji han desarrollado una metodología altamente eficaz para localizar, atrapar para luego erradicar a los delfines, a veces hasta cien o más cetáceos en un sólo día. Antes del amanecer, alrededor de 26 pescadores abordan sus pequeñas embarcaciones motorizadas y salen a las aguas profundas donde migran los delfines. Los delfines han estado utilizando estas rutas migratorias durante miles, y hasta quizás millones de años, y los cazadores saben exactamente dónde encontrarlos. Cuando un cardumen de delfines nada en su entorno, los pescadores posicionan sus embarcaciones colocándose uno detrás de la otra y con espacios perfectamente determinados. Luego introducen al agua varios postes de acero inoxidable, uno en cada lado de cada barco. Los postes tienen una especie de campana en su extremidad, la misma que amplifica los sonidos producidos por los cazadores cuando éstos, en forma repetida, golpean los postes con un martillo. Esta bulla crea una barrera de sonidos debajo de la superficie del agua, y los delfines de repente se encuentran atrapados entre esta barrera de sonido y la ribera del mar. Procurando escaparse y alejarse del sonido, los delfines nadan en la dirección contraria hacia la ribera. Los delfines entran en pánico y pierden su sentido de navegación y de esta manera permiten que los pescadores los arrean hacia la pequeña ensenada escondida cerca del puerto de Taiji. Allí los pescadores sellan la entrada de la ensenada con varias redes, y los delfines y cetáceos quedan atrapados.

¿Por qué dejan los pescadores a los delfines trasnochar en la ensenada antes de asesinarlos?

Después de sellar la Ensenada con redes, donde la matanza se llevara a cabo, dejan a los delfines descansar, regresando al día siguiente para asesinarlos. ¿Por qué no los matan de inmediato? Una teoría es que la carne de los delfín tiene mejor sabor si se permite que los delfines descansen para poder tranquilizarse después del acecho y arreado. Pero suele ser difícil creer esta teoría. Hemos pasado muchas horas observando a los cardúmenes de delfines después del arreado y captura en la Ensenada / Cala. En ningún momento los delfines logran "relajarse". Al contrario, pasan el tiempo entero hiperventilándose, dando vueltas en su lugar de encarcelamiento buscando una ruta de salida.

Pensamos que existen dos motivos para que los pescadores no maten a los delfines de inmediato: La cacería frecuentemente dura ocho a nueve horas, y a veces hasta más tiempo, cuando los delfines logran escaparse del cerco de las embarcaciones, y los pescadores nuevamente los persiguen y los vuelven a arrear. Una vez los pescadores hayan arreado y acorralado los delfines en la Ensenada / Cala y luego de haber sellado su destino con las mallas, los pescadores sólo anhelan irse a casa. Suele ser mucho más conveniente para los pescadores descansar y luego retornar a la ensenada a la mañana siguiente para asesinar y carnear los delfines. Otro buen motivo para que los pescadores lleven a cabo su “baño de sangre” al día siguiente en horas de la madrugada es que las aguas de la ensenada de matanza se tornan color rojo de la sangre derramada durante la masacre. Posteriormente demora un buen tiempo para que esta sangre salga de la ensenada al mar. Por la tarde, muchos turistas japoneses vienen a la ensenada para disfrutar el paisaje bello, sin darse cuenta que es aquí donde se asesinan miles y miles de delfines en un baño de sangre horripílento y poco imaginable. Los pescadores dependen de un alto nivel de cuidado para poder continuar la cacería de delfines y cetáceos. De ninguna manera quieren que el pueblo japonés se den cuenta de lo que ocurre, y al asesinar a los delfines y cetáceos al amanecer, pueden asegurarse que no haya ningún testigo de la matanza.

Pero en recientes años, dado a que nuestra presencia en la Cala de Taiji ha cobrado mayor conocimiento y conciencia y que más personas llegan para monitorear y protestar contra la masacre, los pescadores ahora están asesinando a los delfines y cetáceos de inmediato, en vez de dejarlos descansar en la ensenada.  Sospechamos que lo hacen de esta manera para evitar cualquier protesta y que los disidentes intenten cortar sus redes durante la noche y así liberar a los delfines.

¿Por qué no puede la Campaña anti-caza de delfines “Salvaguardar los Delfines del Japón” implementar sus propios generadores de bulla o colocar sus propias embarcaciones con el fin de bloquear esta cacería?

Frecuentemente recibimos esta pregunta.  El pueblo de Taiji y las diferentes cacerías son eventos e información cuidadosamente protegidas por la Policía y los Guarda Costa del Japón.  Si una embarcación logra acercarse mucho al arreado de delfines y cetáceos, las naves de los Guarda Costas se acercan y cortan el acceso, y además advierten que se alejen.  Cualquier máquina generadora de ruidos colocada en el fondo del océano sería escuchado y descubierto por los pescadores o los Guarda Costas, quienes, por supuesto, los levantarían y lo deshabilitarían.  Además sería muy probable que nuestro personal o nuestros voluntarios serian arrestados y deportados por haber interferido en la cacería de los delfines y cetáceos.  Lamentablemente, cualquier interferencia realizada en Taiji contra las cacerías, es poco práctico.

¿Cómo matan a los delfines?

Poco antes del amanecer, los pescadores  arrean los delfines atrapados a las aguas con poca profundidad, cerca de la playa rocosa. Aquí, asesinan a los delfines con lanzas largas y puntiagudas. Frecuentemente, simplemente acuchillan a los delfines con los garfios de pesca afilados y luego arrastran al delfín aún vivo metiéndolo en su barco para luego matarlos. La matanza es extremadamente cruel. En la embarcación el delfín se revuelca en su propia sangre, y el medio ambiente se llena de sus gritos y gemidos. Esta masacre, denominada “humana’ o “compasiva” por los burócratas del gobierno, ha sido documentada en el documental The Cove, ganador del Premio del Óscar.

Desde el lanzamiento del documental The Cove, los pescadores han modificado sus métodos de la matanza.  Los pescadores jalan a los delfines debajo de un conjunto de carpas de plástico (instaladas justamente para prevenir la filmación de la masacre).  Ahí debajo de las carpas, los pescadores clavan un barrote metálico puntiagudo insertándolo en el cuello del delfín un poco detrás de su espiráculo (o sea su orificio respiratorio), acción que supuestamente corta la médula espinal produciendo una muerte instantánea "compasiva".  De hecho, contamos con pie taje de la película de cámaras escondidas donde muestran a los delfines revolcándose con retorcijones durante varios minutos sin fin en plena agonía.  Los pescadores hasta insertan un tapón de madera en las heridas para prevenir el derramamiento de sangre en la Ensenada, una actuación para prevenir la filmación en las aguas teñidas y ensangrentadas.

¿Por qué matan a los delfines?

Oficialmente, el propósito principal de la cacería de delfines es para proveer carne de delfín para el pueblo japonés. Pero solamente una pequeña minoría de personas en el Japón efectivamente come esta carne. Durante muchas de nuestras campañas en el Japón, llegamos a tener la impresión que la carne de delfín es considerada inútil y hasta “chatarra", muy distinta que la carne más cara de ballena. Pruebas de ADN realizadas en las carnes rotuladas como “carne de ballena” en los mercados japoneses han revelado que dicha carne, de hecho es carne de delfín falsamente rotulada.  Se vende la carne de ballena por mucho más dinero que la carne de delfín, por lo tanto el consumidor japonés está engañado a comprar carne de delfín falsamente rotulada como “carne de ballena".

Existe otro aspecto esencial, pero algo chocante, de la cacería de delfines. Durante una reunión con los pescadores de Taiji en Enero del 2004, los pescadores nos informaron que no sólo hacen la cacería de delfines por concepto de su carne o para realizar las ventas a la industria de los delfinarios. En sus propias palabras, ellos realizan la matanza de los delfines "como una forma de control de plagas." Los delfines, desde la perspectiva de los pescadores, comen demasiados peces, y los pescadores simplemente están matando o reduciendo la competencia. Esto fue la primera vez que los cazadores japoneses de delfines tan abiertamente hayan admitido haber ejecutado un control de plagas con respecto a los delfines. La sobre-pesca de los océanos es un problema serio a nivel global, y los pescadores japoneses, con el apoyo de su gobierno, están apuntando, en forma equivocada, que los delfines son el motivo de este agotamiento. El Gobierno del Japón está tomando el mismo falso argumento frente a la Comisión Ballenera Internacional que las ballenas comen demasiados peces y por lo tanto precisan ser controladas a través de su matanza. El deseo y anhelo de mantener la población de delfines baja es un motivo principal que el Gobierno del Japón está tan dispuesto a extender los permisos para estas cacerías. En realidad, no es una cuestión de provisión de carne para el pueblo japonés. Tampoco es una cuestión, como los pescadores en forma repetida hacen referencia, de mantener sus "tradiciones" o "cultura". Más bien es una cuestión de erradicar cuantos más delfines posible con el fin de hacer que los peces de los océanos estén disponibles para los pescadores mismos.  Tenemos conocimiento de varias áreas del Japón donde las poblaciones locales de delfines han decaído a tal nivel o han sido erradicadas por esta mentalidad, con el pleno apoyo del Gobierno del Japón.

Además, la poderosa Agencia de Pesca del Japón promueve la matanza de delfines, ballenas y otros cetáceos como parte de la “cultura alimentaría” japonesa, a pesar del hecho que muy pocos japoneses tienen interés en comer la carne de ballena o de delfín, que además, toca guardar enormes cantidades en almacenes refrigerados. Dicha Agencia considera que el papel que está realizando es de proteger al pueblo japonés de las consecuencias de la sobre-pesca a nivel global– si los ambientalistas pudiesen efectivamente clausurar las operaciones de la matanza de ballenas y delfines, por lo tanto su raciocinio sigue este rumbo. Además, consideran que los otros métodos japoneses de pesca y las distintas especies de la pesca japonesa podrían quedar bajo ataque. El personal de ballenera de la Agencia de Pesca del Japón cuenta con un incentivo adicional muy personal: las ventas de la carne de ballena y los subsidios del gobierno para proteger la caza de ballenas paga sus salarios. Si la caza de ballenas y la matanza de delfines fueran de terminar, entonces estos burócratas quedarían sin trabajo.

¿Por qué no saltan los delfines por encima las redes?

Recibimos esta pregunta muchas veces, y con mucha razón. Al ser testigos y estar parados en la boca de la Cala en Taiji, muchas veces hemos visto a un cardumen de delfines atrapados en aquella ensenada de masacre. Desde arriba, es obvio que lo único que los delfines precisan hacer es saltar las mallas de encerramiento y quedar libres e indemnes.

Pero los delfines no tienen aquella ventaja de ver todo desde arriba. Ellos ni si quiera tienen conocimiento de lo que se encuentra al otro lado de las mallas. Para nosotros, un salto sería un salto hacia la libertad. Para ellos, es un salto a lo desconocido. También es importante tener en cuenta que las mallas y otras barreras artificiales son objetos ajenos para todo delfín silvestre. Viviendo en un mundo tridimensional, los únicos límites que ellos conocen son la ribera del mar y la superficie del océano. Estas son fronteras naturales que los delfines entienden. Por otra parte, una red o malla, es algo completamente desconocido o poco familiar para ellos. Además, probablemente tienen miedo de este fenómeno tan extraño, y por lo tanto se alejan del mismo. Los delfines en cautiverio necesitan ser entrenados a saltar por encima de cosas y obstáculos –no es parte de su comportamiento natural.

¿Alguna vez han visto delfines u otros cetáceos escaparse después de haber sido arreados y atrapados en la ensenada de matanza?

Sí, unas cuantas veces. Una vez, un calderón o ballena piloto joven, no más de un año de edad, nadó por encima de la malla instalada en un lugar donde la parte superior apenas tocaba la superficie del agua. Esta ballena piloto logró hacer lo mismo con la segunda malla, y por un tiempo estaba libre para nadar y escaparse. Una ballena piloto grande de inmediato se unió a dicha ballena joven. Si bien pudieron haberse escapado fácilmente, estas ballenas piloto permanecerían en la cercanía del grupo familiar atrapado. Fue un entrenador de delfines que advirtió a los pescadores que dos ballenas piloto se habían escapado. Con la ayuda de dicho entrenador, los pescadores dieron vuelta a sus embarcaciones arreando de nuevo a estas dos ballenas y luego metiéndolos de nuevo en la ensenada de matanza. Este grupo familiar entero de ballenas piloto fueron asesinadas y carneadas la mañana siguiente.

En los últimos dos años, después del lanzamiento del documental The Cove en el Japón, los pescadores a veces, generalmente al inicio de la temporada de cacería de delfines, capturan a un grupo familiar de delfines (por lo general tursiops o delfines nariz de botella), sacan algunos animales para entregar en cautiverio, y luego ahuyentan el resto del grupo familiar dirigiéndolos a alta mar, de esta manera liberándolos sin matarlos.  En nuestra opinión, esto es nada más que un artilugio para las relaciones públicas.

¿Por qué es que los integrantes de la industria de los delfinarios se aprovechan de esta cacería?

Hemos estado realizando reportes desde Taiji en forma regular desde el año 2003, y el aspecto más chocante de la cacería por arreado de los delfines es el papel activo que ejercen algunos de los delfinarios en el apoyar y sostener dicha cacería. Los delfinarios siempre están en la búsqueda de formas de obtener más delfines. A veces, los pescadores de Taiji arrean un grupo familiar de delfines de nariz de botella a la ensenada de matanza, y entrenadores de delfines y veterinarios de mamíferos marinos llegan por montones al lugar en búsqueda de los delfines con las mejores características para poder llevarlos y colocarlos en sus instalaciones “vitrina de delfines”. Al establecer una relación comercial con los asesinos de delfines, estas instituciones están fomentando y ayudando a mantener viva / activa la cacería por arreado de delfín. Un delfín vivo vendido a un delfinario trae una mayor rentabilidad que un delfín muerto vendido como carne. Este último trae ingresos de aproximadamente $US 600. En la comunidad de Taiji, los delfines de nariz de botella vivos han sido vendidos por una suma de hasta US$ 300.000 cada uno. Las masacres de delfines en el Japón probablemente continuarán siempre y cuando los integrantes de la industria internacional del cautiverio continúen premiando a los pescadores con miles y miles de dólares por atrapar a estos animales para la explotación económica y comercial de delfines en cautiverio. Aquellos delfinarios que trabajan en conjunto con los asesinos japoneses de delfines son el móvil principal de las masacres de delfines que aún siguen en vigor.

Pero, ¿acaso los delfinarios no están protegiendo los delfines seleccionados de la masacre?

Los delfinarios que adquieren delfines de los asesinos de delfines comentarán que ellos están "salvando y protegiendo" los delfines de las masacres. Consideramos ésto como si fuera nada más que una perspectiva propagandista, dirigida para esconder el hecho que estas instituciones están fomentando la cacería de delfines al convertir esta actividad con grandes utilidades y rentabilidad. Trabajando lado a lado, los entrenadores de delfines y los pescadores obligan a los delfines ingresar y quedarse atrapados en aguas de poca profundidad, luego arrastran a los delfines a la playa donde los colocan en una línea. Posteriormente los entrenadores realizan una inspección de los delfines–uno por uno–eligiendo solamente aquellos individuos que consideran útiles para usar en sus espectáculos de delfines o en sus programas de “natación con delfines” donde emplean delfines en cautiverio. Típicamente buscan delfines jóvenes y sin ninguna marca o desperfecto. Ellos "salvan y protegen" solamente aquellos animales que puedan ser explotados comercial y económicamente en su industria. A su criterio, los otros individuos que son demasiado viejos, o demasiado inmaduros, o que tienen el género equivocado, o que tienen demasiados desperfectos o marcas, no son dignos de "salvar ni proteger", por lo tanto, permiten que los pescadores les asesinen.

Hemos observado a los mismos entrenadores de delfines ayudar a los pescadores llevar a los animales rechazados a la ensenada de matanza para degollarlos. Ni siquiera se preocupan de realizar una inspección a las crías más tiernas, sabiendo que de ninguna manera podrán ser utilizadas en sus espectáculos de delfines. Usando sogas y fuerza bruta, los entrenadores de delfines separan las crías de sus madres. Jalan a las madres hasta llegar cerca de la playa rocosa para medir y realizar sus inspecciones. Las crías lloran y gimen, pero están destinadas a su muerte. Los entrenadores de delfines jamás les van a auxiliar. Si estos entrenadores de delfines y estos veterinarios de mamíferos marinos tuvieron el compromiso de "salvar y proteger" a los delfines, estarían allí presentes con pancartas de protesta y con cámaras de video, justamente cómo lo hacemos nosotros. En lugar de esto, ellos están presentes para aprovechar de la matanza y masacre de los delfines para nutrir las enormes utilidades económicas provenientes de los delfines en cautiverio.

El proceso agotador de selección de individuos se alarga durante varias horas, y algunos de los delfines mueren debido o al choque, o a sus heridas o del agotamiento del proceso de selección. Algunos realizan esfuerzos frenéticos para mantenerse en la superficie del agua, pero sus aletas pectorales han quedado dislocadas o hasta rotas. Un delfín lesionado no vale nada para la industria de los acuarios marinos; y los entrenadores de delfines simplemente jalan a los delfines moribundos botándolos de nuevo al agua, en ningún momento demostrando emoción alguna.

¿Es verdad que han observado a los entrenadores de delfines mismos ayudando con el asesinato de los delfines?

Efectivamente, en varias ocasiones, hemos visto a los entrenadores de delfines y a los asesinos de delfines en la misma embarcación, riéndose y contando chistes o bromeando poco después de que se haya asesinado un grupo familiar grande de delfines. Hemos observado a integrantes de la industria internacional de acuarios marinos y de zoológicos entrar al agua juntamente con los asesinos de delfines, para atar las sogas alrededor de las aletas de las colas de los delfines para que los pescadores puedan amarrar los delfines a sus embarcaciones. Frecuentemente, los delfines se encuentran en este momento tan exhaustos, que ni siquiera puedan mantenerse flotando. Algunos tienen cantidades enormes de sangre saliendo por sus espiráculos. Parece que a los entrenadores de delfines ni les interesa, y además, los pescadores arrastran los delfines a la ensenada de matanza–con los orificios de respiración debajo de la superficie del agua. Los entrenadores de delfines han atormentado a los delfines durante horas. Algunos de los delfines están en shock traumático. Otros cuentan con lesiones bien serias, y apenas pueden respirar. Ahora, van a ser asesinados y masacrados. Ni siquiera las hembras embarazadas o las crías tiernas serán liberadas. Pero los entrenadores de delfines, quienes aseguran "amar" a los delfines, ni procuran salvar y proteger algunos de estos individuos. Esto es el escenario más cruel que jamás hayamos presenciado.

¿Cuáles son los acuarios marinos o los delfinarios que adquieren los delfines de Taiji para sus programas de delfines en cautiverio?

Un número de acuarios marinos y delfinarios con sus programas de “natación con delfines” alrededor del mundo adquieren delfines vivos atrapados en las cacerías sangrientas de arreado de delfines realizadas en Taiji.  En el Japón mismo, se encuentran más de 50 delfinarios y programas de “natación con delfines”, los cuales cubren la gama de instalaciones de acuarios marinos grandes con sus tanques enormes y espectáculos con delfines, hasta instalaciones con tanques pequeños en los hoteles o las jaulas marinas flotantes en los puertos del Japón.  Solamente en los últimos diez años, las exportaciones de delfines provenientes de Taiji–Japón, han llegado a la China, Corea, Ucrania, Egipto, Irán, Turquía, los Emiratos Árabes Unidos, Tailandia, Arabia Saudita, Taiwán, y las Filipinas.

Los acuarios marinos de los Estados Unidos de Norteamérica, por decir SeaWorld, aseveran que no importan delfines provenientes de Taiji.  Esto es cierto, ya que el instituto ambientalista Earth Island amenazó enjuiciar al servicio de pesca norteamericano, el US National Marine Fisheries Service (NMFS–por su sigla en inglés) por haber permitido dichas importaciones.  El NMFS examinó las leyes y concordó con nuestros abogados que las importaciones provenientes de Taiji–Japón, son ilegales puesto que las leyes estadounidenses estipulan que la captura de mamíferos marinos debe ser humana y compasiva.  Previo a dicho fallo y opinión legal, los delfines y otros pequeños cetáceos, por decir falsa orca u orca negra (Pseudorca crassidens), importados de Taiji fueron regularmente obtenidos por el acuario SeaWorld, la Sociedad Zoológica de Indianápolis, el oceanario Miami Seaquarium, y la Marina estadounidense.  Frecuentemente se observan en Taiji a corredores de delfines provenientes de los Estados Unidos de Norteamérica.

¿Qué hay de malo en comer la carne de delfines?

Poniendo a un lado las cuestiones de crueldad, la carne de delfín proveniente de la cacería por arreado de delfines en Taiji, Prefectura de Wakayama, Japón, ha sido comprobada por estar altamente contaminada con químicos tóxicos, por ejemplo, mercurio, mercurio metílico y bifenilos policlorados (PCBs). Los análisis químicos repetidos han demostrado que el nivel de mercurio en la carne de delfín es mucho más elevado que el nivel máximo permitido y determinado por el Ministerio de Salud, Trabajo y Previsión Social del Japón y la Organización Mundial de Salud. La contaminación de la carne de delfín con mercurio, en el Japón ha sido documentada vez tras vez, tanto por organizaciones no gubernamentales (ONGs) y por científicos japoneses. Existe en todo el mundo una preocupación en lo que concierne las acumulaciones de mercurio en los tejidos del cuerpo humano presenta un riesgo serio a la salud humana, especialmente para las mujeres embarazadas y para los niños y niñas. La carne de delfín contaminada ni siquiera lleva un rótulo de advertencia de dicha contaminación.

¿Dónde más en el mundo se está realizando la masacre de delfines?

La horrenda cacería por arreado de delfines observada en Taiji, también se ve repetida en las Islas Feroe en el Atlántico Norte, y en las Islas Salomón. Los habitantes de las Islas Feroe llevan a cabo anualmente la cacería de ballenas piloto, y hasta hoy han resistido las llamadas y pedidos de dar fin a esta matanza, donde de año en año la matanza de ballenas varía desde unas cuantas centenas hasta mil o más. En las Islas Salomón, en Marzo de 2010, el instituto ambientalista Earth Island, después de varios años de negociaciones, lograron un negociar acuerdos con varias comunidades costaneras para dar fin a la matanza de aproximadamente 2.000 delfines anualmente. A cambio, el instituto Earth Island está ayudando a los habitantes de estas islas desarrollar la pesca alternativa, fuentes de energéticos y suministros de agua potable limpia para así mejorar su calidad de vida. La cacería por arreado de los delfines en las comunidades japonesas de Futo y la Isla de Iki concluyeron en recientes años, pero muchos pescadores aún realizan la cacería de marsopas de Dall usando arpones en las aguas cercanas de la costa norte del Japón.

En Latinoamérica e Indonesia, existen reportes del asesinato de delfines para el consumo de su carne y para ser usado como carnada para la pesca. Delfines, otros cetáceos y mamíferos marinos también son cazados y matados para fines de subsistencia en Groenlandia, Alaska y Siberia, aunque algunas de estas cacerías son algo controvertidos y a su vez efectivamente siguen siendo crueles. Por su puesto, Islandia, el Japón, y Noruega siguen matando las ballenas de gran tamaño totalmente desafiando el moratorio internacional con respecto a la cacería comercial de cetáceos, un moratorio aprobado en forma contundente por la Comisión Ballenera Internacional (CBI) el año 1982, y dicho acuerdo que entró en vigencia en la temporada de 1986-87.

Existen otras amenazas sumamente serias para los delfines alrededor del mundo debido a las redes de pescas, donde ellos quedan atrapados y mueren ahogados, así como amenazas de contaminación y polución de las aguas marinas. El Japón y otras naciones deberían unirse a la búsqueda para proteger a los delfines, cetáceos y otros mamíferos marinos, y también trabajar en conjunto para realizar la limpieza de nuestros océanos, en vez de aferrarse a las cacerías poco populares y que ya ni siquiera sirven fines nutricionales.

Mientras el ganado bovino y porcino siguen siendo maltratados en el Occidente, ¿qué derecho tenemos para criticar la cacería de delfines?
Buena pregunta. El ganado bovino y porcino, entre otros animales domesticados, también siguen siendo consumidos en grandes cantidades en el Japón. Si la carne de estos animales estuviera contaminada con mercurio, el pueblo del Japón y el mundo occidental pararía de comer esta carne de inmediato. El trato infrahumano dado a los animales domesticados en los mataderos del mundo occidental presenta aún otra cuestión pendiente y apremiante del bienestar de animales. Nuestra Campaña coordina actividades con una variedad de organizaciones que trabajan en conjunto en varias cuestiones de bienestar animal y del medio ambiente. Entre estos asuntos se encuentra el comercio coreano de carne de perros, el detener el uso de elefantes en la industria de los circos y la abolición del proceso de Granja Factoría, sólo para nombrar unos cuantos temas. Pero suele ser imposible ser eficaz trabajar sobre todas las cuestiones de bienestar animal al mismo tiempo. Por lo tanto, nuestra Campaña, Save Japan Dolphins (Salvar y Proteger los Delfines Japoneses) está enfocada en solo un tema: el de detener la matanza y masacre más grande de delfines en el mundo. Y esto es justamente el motivo del avance y progreso que hemos obtenido mediante nuestro enfoque singular.

Existe otro aspecto a esta cuestión: Simplemente porque los animales están siendo maltratados en el mundo occidental, significa que el habitante occidental que se preocupa de los asuntos de bienestar animal, ¿debe dar la vista gorda a las cuestiones de bienestar animal en el extranjero? ¡Por supuesto que no! Si una organización de bienestar animal proveniente del Japón, o de cualquier otro país, viniera a los Estados Unidos para documentar y dejar expuesto el trato cruel que damos en nuestros mataderos, les daríamos la bienvenida con brazos abiertos y hasta les ayudaríamos lograr sus objetivos. Los animales no portan pasaportes; tampoco son nacionalistas. Por lo tanto, nuestro trabajo y esfuerzos tampoco deben ser así.

Por supuesto, existe también un elemento conservacionalista a nuestro trabajo y esfuerzo. Si bien ninguna de las especies de delfines siendo objetivos de la matanza en las aguas del Japón no son consideradas especias en peligro de extinción alrededor del mundo, la extinción local de las poblaciones de estas especies de delfines es bastante factible, y muy probablemente causante de daños a todo el ecosistema local.

Posiblemente, se podría simplemente comentar: Dos males, no conforman acción correcta.

¿Qué derecho tiene usted como persona del mundo occidental de decirles a los japoneses lo que deben hacer?

Normalmente recibimos esta pregunta de los pescadores cuya actividad económica proviene de la cacería de delfines. Oficiales y funcionarios gubernamentales en el Japón están tratando de convertir el tema de la matanza y masacre de delfines en una cuestión de imperialismo cultural. Pero de ninguna manera estamos diciendo al pueblo japonés que hay que hacer.

A lo contrario, estamos luchando a favor de su derecho constitucional de tener conocimiento de los hechos con respecto a un tema que los pescadores y su propio gobierno están ocultando en forma sistemática del pueblo japonés. La mayoría de las personas en el Japón no tienen la mínima idea de la masacre de delfines que se está llevando a cabo. Y tampoco tienen la mínima idea que la carne de delfín que se sirven a sus hijos en los programas de alimentación en sus colegios es carne contaminada y envenenada con mercurio. Los pescadores en una oportunidad nos comentaron que el público no tiene ningún derecho de tener conocimiento acerca de la matanza. Nosotros contestamos que la gente japonesa tiene todo derecho para tener conocimiento al respecto. A nuestro criterio el pueblo del Japón está siendo explotada por los pescadores y su propio gobierno en su búsqueda  ventajera de convertir la cacería por arreado de delfines en una cuestión de " cultura alimentaría" cuando en la realidad, se trata de algo completamente diferente: el control de plagas y carne contaminada y no apta para el consumo humano.

Son los pescadores  el gobierno quienes estan informando al pueblo japonés que deben hacer y que deben pensar. Ellos son los que deciden lo que el público podrá tener conocimiento o no al respecto. Muchas personas del mundo occidental, equivocadamente echan la culpa a la nación entera del Japón por algo que ni siquiera tienen conocimiento y del cual no son culpables. El Pueblo Japonés por lo menos tiene el derecho de conocer por qué el resto del mundo está molesto con ellos. El Articulo 21 de la Constitución Política del Japón les garantiza este derecho.

Aún más importante, el Pueblo Japonés tiene el derecho de formar sus propias opiniones con respecto a su propia cultura alimentaría, en vez de que su gobierno y unos cuantos pescadores les dicten lo que su "cultura" debe ser.

¿Qué puedo yo hacer para ayudar?

Hay muchas cosas que las personas podrán hacer para ayudar dar fin a esta matanza y masacre de delfines en el Japón. En primer lugar, consulte nuestra Página Web en la página Tomar Acción: http://www.savejapandolphins.org/take-action/support-us-on-the-frontlines-in-japan y tome las acciones y pasos detallados ahí. Pidan y recomiendan que sus amistades, sus vecinos, sus familiares y sus compañeros de clases o del trabajo que también ingresen a esta Página Web para que ellos también puedan agregar su voz a la suya. Si te encuentras asistiendo al colegio, quizás podrías considerar y hacer que se proyecte el documental The Cove sea en su clase o a todo el colegio. También podrías hacer que tus amistades se junten para conformar un club, Cove Club. Las donaciones otorgadas a nuestra causa siempre son bienvenidas, aún cuando sean de poca cantidad.

Muchas personas organizan e implementan fiestas denominadas Cove House Parties para recaudar fondos para ayudarnos en nuestros esfuerzos. Muchos de nuestros voluntarios recaudan sus propios recursos económicos y han recaudados sus propios fondos para viajar a Taiji–Japón para ayudar con el monitoreo de la cacería de delfines, de esta manera diciendo a los pescadores y al Gobierno Japonés que el mundo les está vigilando. Cada y toda persona puede hacer algo para ayudarnos en nuestros esfuerzos. Tú estás limitado solamente por tu imaginación.

¿Para qué son utilizadas las donaciones dadas a la Campana “Save Japan Dolphins” [Salvar y Proteger los Delfines del Japón]?

Nuestro instituto ambiental, Earth Island Institute, es una organización sin fines de lucro que trabaja con el fin de proteger nuestro Planeta Tierra y toda su diversidad. Nuestra organización está  registrada con el Servicio de Impuestos Internos de los Estados Unidos de Norteamérica como una organización benéfica.  El Instituto Earth Island cuenta con la más alta clasificación o rating de la organización, Charity Navigator, el estándar de oro en cuanto a la recaudación de fondos en forma ética y transparente para organizaciones benéficas.

Necesitamos las donaciones para llevar a cabo nuestra Campaña “Save Japan Dolphins” alrededor del mundo. Algunos de los fondos son destinados para apoyar al Sr. Ric O’Barry y sus viajes alrededor del mondo para proteger a los delfines y para rehabilitar los delfines en cautiverio para que estos delfines puedan regresar a su vida y entorno silvestre. Los costos incluyen su transporte, alojamiento, alimentación, pescados para alimentar a los delfines durante su rehabilitación, y las jaulas temporales de mar para que los delfines puedan ser devueltos al entorno silvestre exitosamente. Algunos de los fondos serán designados para la impresión de materiales referente a la cacería de delfines y para la promoción del documental The Cove, en particular, para facilitar que se pueda proyectar la versión en japonés en todo el Japón. Esto requiere la asignación de fondos para la publicidad en-línea y en los medios de comunicación para promocionar el lugar donde se podrá ver el documental o bajado desde la Internet para hacer copias en DVD para repartir. Estamos buscando contactos para sostener reuniones con comerciantes y personas de negocios, celebridades, y funcionarios del gobierno en todo Japón y afuera del Japón, quienes podrían ayudarnos presentar nuestro caso y causa al Gobierno del Japón para que se pueda definitivamente poner fin a estas cacerías y matanzas.  Seguimos dando apoyo económico a nuestros Voluntarios de Monitoreo de la Ensenada [Cove Monitors–en inglés] quienes vienen reportando eventos desde Taiji–Japón, en forma diaria durante la temporada de cacería.  No queremos hacer ninguna concesión que permitiría que siga la masacre y encarcelamiento de delfines. Pero hemos presentado propuestas alternativas a los pescadores japoneses y a la comunidad de Taiji para desarrollar empleo e ingresos sin provocar daños a los delfines.

¿Qué relación existe entre la Campaña “Save Japan Dolphins” [Salvar y Proteger los Delfines del Japón] y el documental The Cove?

El documental The Cove ganó el Premio Óscar de Mejor Documental 2010.  The Cove ha ganado docenas de premios en los festivales cinematográficos. Además, The Cove es un documental histórico y espectacular. Invitamos a todos a que lo alquilen o lo compren para verlo.

El documental The Cove presenta la historia del Sr. Ric O’Barry, Director del Proyecto de Delfines del Instituto Earth Island, así como de la Campaña “Save Japan Dolphins” [Salvar y Proteger los Delfines del Japón] y sus esfuerzos a nivel mundial de proteger estas especies y otros cetáceos.

Pero no fue el Instituto Earth Island quien filmó este documental. Nosotros no somos los propietarios de los derechos; por lo tanto, no percibimos ningún fondo económico proveniente de las ventas de taquilla o de los DVD.

El documental The Cove fue realizada por nuestros grandes amigos Louis Psihoyos, Fisher Stevens, con la sociedad ambientalista, Oceanic Preservation Society (OPS), con base en el Estado de Colorado–EE.UU. Para recabar más información con respecto a la OPS y el documental The Cove, inclusive información sobre la proyección del documental The Cove, visite su Página Web:

http://www.thecovemovie.com/

 

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